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De la emergencia a la prevención: el llamado ciudadano para que Sevilla tenga un plan de riesgo actualizado

14 de septiembre de 2026Andres Ceballos
De la emergencia a la prevención: el llamado ciudadano para que Sevilla tenga un plan de riesgo actualizado

En un minuto y medio nos dimos cuenta de que Sevilla necesita un nuevo plan de gestión del riesgo.

Pocos recordamos un temblor con tanta fuerza o de tan larga duración como el que vivimos el pasado lunes, 10 de agosto. El Servicio Geológico Colombiano confirmó que a las 7:34 de esa mañana se registró un sismo de magnitud 7,4, con epicentro a pocos kilómetros de San José del Palmar, Chocó, y un foco a 103 kilómetros de profundidad. Esa profundidad fue justamente la razón por la que el movimiento se sintió tan largo: al ser un sismo entre placas tectónicas, sus ondas viajaron cientos de kilómetros sin perder mucha fuerza, por lo que se percibió en casi todo el país e incluso en Venezuela, Ecuador y Panamá. 

En Sevilla, el sismo destruyó el Palacio Municipal y varias viviendas y negocios tradicionales del pueblo, como el Palique de Tramarte, La Oruga, El Yipao, y hasta la iglesia quedó averiada. A cinco días del temblor, la Alcaldía reportó 240 casas destruidas, cerca de 1.000 viviendas averiadas y más de 4.150 personas afectadas de una u otra forma, entre ellas 58 heridos y 3 muertos. Sin embargo, hasta el día de hoy seguimos a la espera del censo oficial de daños y del plan de contención. 

No olvidemos que nuestro municipio está atravesado por el sistema de fallas Romeral, la misma estructura geológica que en diciembre de 2012 provocó el deslizamiento de La Cristalina.  Estas fallas hacen de Sevilla un territorio de alto riesgo sísmico, por lo cual, desde el Terremoto de Armenia de 1999, barrios como Monserrate vienen reportando casas agrietadas y terrenos que se hunden. Esta y mucha más información se puede encontrar en la investigación de la Universidad del Valle y la CVC sobre las amenazas por movimiento en masa, inundación y avenida torrencial para Sevilla entre 1980 y 2021 (UniValle, 2022). 

Una de las cosas más preocupantes es que, a pesar de contar con la información necesaria para adoptar medidas preventivas, el sismo del mes pasado evidenció la política pública inadecuada que tenemos para gestionar el riesgo y responder a los desastres. Para empezar, en Sevilla no existe un Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres actualizado que traduzca la información disponible hoy en rutas de acción concretas que logre mitigar el caos que vivimos el lunes 10 de agosto a las 7:34 AM.

¿Qué dice la norma?

La Ley 1523 de 2012 establece un Sistema Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres en Colombia, con Consejos Municipales y Departamentales como organismos de coordinación territorial. Los consejos territoriales están integrados por las alcaldías, las gobernaciones y representantes de la UNGRD, la Personería, las empresas de servicios públicos, así como por los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil y la Cruz Roja. Si bien cada uno tiene su rol, es importante precisar que, 

“El alcalde, como conductor del desarrollo local, es el responsable directo de la implementación de los procesos de gestión del riesgo en el municipio, incluyendo el conocimiento y la reducción del riesgo, así como el manejo de desastres.” (Ley 1523 de 2012, Art. 14)

La misma Ley también establece que cada territorio debe gestionar su propio Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres (PMGRD) como herramienta que identifique qué zonas deben evacuar primero, dónde no se debe seguir construyendo, qué obras de mitigación son urgentes y cómo se organiza la respuesta cuando vuelva a temblar tan duro y tan largo como hace un mes. 

Imagen de varias casas a lo lejos tomada desde el cementerio de Sevilla, Valle
Vista desde el cementerio de Sevilla, Valle, días después del terremoto del 10 de agosto. Foto: Alejandro Pino.

Por eso creo que el llamado que debemos hacer, como sevillanos, no es solo pedir donaciones y cooperación internacional, que sí la necesitamos como medida humanitaria, pero será más importante crear una gran alianza ciudadana que le exija a la Alcaldía que actualice y haga público su Plan Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres, diseñado y sostenido con la comunidad y no solo para la comunidad. El plan, más que un informe bien escrito, debe concebirse como un proceso de diálogos, propuestas y consensos entre distintos actores del territorio.

Eso significa pedir que se evalúe técnicamente, de una vez por todas, todo sector con daños visibles tras el sismo. Significa exigir que la zonificación de amenazas se incorpore a la revisión del Plan de Ordenamiento Territorial, para que no se siga autorizando la construcción en zonas que ya sabemos que son inestables. Significa solicitar sistemas de alerta temprana y rutas de evacuación señalizadas en las veredas más aisladas y significa insistir en que cualquier peso de reconstrucción que llegue al municipio incluya, desde el diseño, medidas de reducción del riesgo, y no solo reposición de lo que se perdió.

El primer Plan Municipal para la Gestión del Riesgo fue elaborado en el 2014 por el alcalde Rafael Quintero y, posteriormente, fue actualizado en el 2016 por el alcalde Freddy Omar Osorio. Sin embargo, ambos planes se elaboraron como documentos administrativos, no como procesos ni como instrumentos dinámicos y evolutivos para gestionar el riesgo. El equipo del actual alcalde haría bien en leer la reciente Guía Metodológica de la UNGRD, donde se resalta que cada plan  “requiere una actualización periódica para conservar su efectividad […] y asegurar su pertinencia frente a los cambios territoriales, sociales y ambientales.” (UNGRD, 2025, p. 27) Es posible que se hubieran podido evitar muchos daños y quién sabe cuántas muertes si nos hubiéramos preparado mejor.

¿Qué podemos hacer los ciudadanos de a pie?

Lo primero que podemos hacer es reconocer que ninguna institución, ni bomberos ni la alcaldía ni la fundación más grande, puede abarcar la gestión del riesgo de un territorio por sí sola. Su gobernanza requiere que las juntas de acción comunal, los gremios, los colegios, las iglesias y los ciudadanos de a pie les exijamos a las autoridades, por escrito y, si es necesario, mediante derecho de petición, una rendición de cuentas sobre la actualización del plan de contención y del censo oficial de daños, así como del nuevo plan municipal para la gestión del riesgo. 

Es más, la misma Ley 1523 de 2012 establece los principios y mecanismos de participación social que orientan los procesos de gestión del riesgo. Primero, exige que las autoridades del Sistema Nacional promuevan “la organización y participación de comunidades étnicas, asociaciones cívicas, comunitarias, vecinales, benéficas y de voluntariado.” De la misma manera, la norma crea un mecanismo de participación al disponer que “los Consejos Territoriales podrán invitar a sus sesiones a técnicos, expertos, profesionales, representantes de gremios o universidades para tratar temas relevantes a la gestión del riesgo.” (Ley 1523 de 2012, Art. 28, Pár. 1).

Fue así que, tras el sismo del pasado 10 de agosto, el Cuerpo Benemérito de Bomberos Voluntarios de Sevilla, Valle, invitó a la Universidad del Valle y a RedLabOT a conformar una alianza y un equipo técnico para realizar el primer barrido de los daños mediante el análisis de imágenes satelitales, vuelos de dron y visitas in situ. Con la ayuda de varios voluntarios, en cuatro semanas, esta iniciativa ha identificado 1.040 estructuras afectadas en los barrios y veredas de Sevilla, de las cuales 113 están destruidas, 502 dañadas y 416 posiblemente dañadas. Estas no son cifras oficiales, sino estimaciones del equipo técnico de las tres instituciones.

Más allá de identificar las viviendas y los negocios afectados, el equipo técnico también desarrolló un Sistema de Información para la Respuesta a Desastres de Sevilla, que incluye un geovisor y un tablero de análisis de acceso público. Esta herramienta es una pequeña muestra de lo que podemos hacer los sevillanos cuando unimos esfuerzos. Puede utilizarse tanto para el diseño como para la financiación y la veeduría de los planes de contención y reconstrucción de Sevilla. Si le interesa conocer más sobre el Sistema o contribuir información de su vivienda o negocio, por favor, deje su información en nuestro formato de correspondencia aquí. 

Hoy, a mes y medio del temblor, la pregunta que todos debemos hacernos es si esperamos el próximo desastre sin hacer nada o si convertimos este temblor en la oportunidad para crear un Plan Municipal de Gestión del Riesgo que de verdad nos prepare para las obras de reconstrucción y para las amenazas que vienen. Puede ser otro sismo, un incendio, lluvias torrenciales o una sequía de dos meses; cualquiera que sea el desastre, desde este equipo técnico seguiremos identificando a aquellas personas y organizaciones que quieren aportar a la gestión del riesgo y a la respuesta ante desastres en Sevilla.